
Tras años de investigación, Hilda Trujillo, exdirectora del Museo de la Casa Azul y el Museo Diego Rivera Anahuacalli, hizo pública una denuncia por la desaparición de al menos 10 obras artísticas.
Trujillo estuvo al mando de ambos museos durante 18 años, cargo que perteneció previamente a Dolores Olmedo, una famosa coleccionista de arte y empresaria, que mantuvo una cercana relación con Kahlo y Rivera.
A través de un blog, la gestora cultural aseguró haber sido testigo de irregularidades en el archivo de ambas galerías, pues, de acuerdo con un documento notarial, los objetos pertenecientes al patrimonio de los museos no podrían salir de ahí, “ni siquiera para exposiciones ni bajo ninguna otra circunstancia”.
Sin embargo, afirmó que los “bienes que habrían sido catalogados por Diego Rivera, como pertenecientes a la Casa Azul, no sólo han sido retirados del recinto, sino que algunos de estos figuran en colecciones privadas o han aparecido en subastas”.
“Para detallar con claridad los casos, me referiré a piezas específicas que estaban en lo que llamo el inventario realizado por Diego Rivera (…) reitero que este es un contenido aún parcial”, mencionó Trujillo:
- Frida Kahlo, Frida en llamas, óleo sobre tela/masonite, 1954.
- Frida Kahlo, Congreso de los pueblos por la Paz, óleo sobre masonite, 1952.
- Frida Kahlo, La Libertad Americana, sanguina sobre papel.
- Frida Kahlo, El sol se asomó a la ventana, lápiz sobre papel, 1932.
- Frida Kahlo, Retrato de Irene Bohus, lápiz sobre papel.
- Frida Kahlo, Dibujo para una cervecería, lápiz sobre papel.
- Frida Kahlo, Fantasía de una estufa, lápiz sobre papel.
- Frida Kahlo, Dibujo drolático (Objeto de partes), lápiz sobre papel.
- Frida Kahlo, Mi chata ya no me quiere, lápiz y pluma sobre papel, 1935.
- Frida Kahlo, Dibujo estudio para Mis abuelos, mis padres y yo, lápiz sobre papel, 1936.
- Algunas páginas faltantes en el diario de Frida Kahlo.
Subrayó que este caso tiene que ver con “la frivolidad en el manejo del patrimonio, la ambición y la corrupción”, donde interviene la familia Phillips Olmedo y funcionarios del Banco de México, institución que tiene un fideicomiso para administrar los bienes de las dos galerías.
Además, indicó que un estudio del año 2011 ya arrojaba la falta de obras, que, hasta la actualidad, se desconoce cómo y cuándo llegaron a otras colecciones privadas.
Trujillo señaló a las autoridades de la Secretaría de Cultura, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), del Fideicomiso del Banco de México y de la Fiscalía General de la República (FGR) por no haber actuado al respecto a pesar de las supuestas pruebas.
La exdirectora sostuvo que, el objetivo de su denuncia pública es que “sirva para que todas aquellas personas que vean que se está dañando el patrimonio, que vean malos manejos, al menos en cultura, lo denuncien”.
Concluyó que el resguardo de los acervos artísticos patrimoniales requiere cuidado, sensibilidad y conocimiento, por lo que la burocracia no puede estar sobre los bienes culturales de la nación
“Las obras artísticas de los mexicanos están en manos de funcionarios que no saben valorar lo que deben custodiar, cuidar y difundir. No se puede menospreciar el valor patrimonial y simbólico cultural a favor del económico (…) No deja de sorprender el poco cuidado que el Banco de México brinda a los acervos de los museos a su cargo, el descuido y desinterés de funcionarios”, señaló.